Kyoto: “Zona de Promesas”

12 de Diciembre de 1997unc

Gases. Disturbios en las calles. Tiros. Represión policial. Heridos. Manifestantes detenidos. Flashes. Medios de todo el mundo. Algo esta sucediendo en el corazón de Japón y nos afecta a todos.

Durante todo el día de ayer se celebro en Kyoto la III Conferencia Sobre Cambio Climático, en la que los distintos países del mundo firmaron un acuerdo internacional que tiene por objetivo la reducción de las emisiones de algunos de los gases que causan el calentamiento global. Este acuerdo se denomino “Protocolo de Kyoto”.

El objetivo de este pacto es reducir las emisiones de seis gases (dióxido de carbono, gas metano y oxido nitroso, además de tres gases industriales fluorados: Hidrofluorocarbonos, Perfluorocarbonos y Hexafluoruro de azufre) en un porcentaje aproximado de al menos un 5%, dentro del periodo que va desde el 2008 al año 2012. Por su parte, los manifestantes (en su mayoría jóvenes) de distintas organizaciones ecologistas pretenden lograr la reducción de gases e ir por más. Ellos desconfían de la implementación y cumplimiento de las medidas políticas tomadas y acordadas durante el protocolo de Kyoto. La poca credibilidad que suponen las políticas ecológicas nacionales de los distintos gobiernos hace más probable la no ejecución del pacto acordado lo que genera distintas manifestaciones en Kyoto. Estos jóvenes entienden que la verdadera transformación se esta gestando en las calles y ahora mismo.

Haciendo un balance, es necesario recordar que durante este año “El Niño”, fenómeno climático ya conocido por todos, castigó nuevamente a varios países, quizás con la mayor intensidad desde mediados del Siglo XVI. Además se produjeron distintos sismos que azotaron nuestro planeta tierra. Basta con recordar el último gran terremoto ocurrido el 17 de octubre en la región de Coquimbo, Chile donde murieron 8 personas y el número de viviendas ya sea derrumbadas o afectadas seriamente fueron 8,194.

A través de sus catástrofes y desastres naturales, lo que se considera “involución” no es otra cosa que un fragmento, tal véz el más sensacional y espectacular, de la historia de la evolución. Muchas de esas catástrofes las conocemos y reconocemos gracias a la redundante cantidad de información respecto al tema. “Calentamiento global”, “medioambiente”, “efecto invernadero”, “contaminación”, “ecología” son palabritas que se leyeron y escucharon miles de veces, sin embargo el problema no reside justamente en el reconocimiento de los hechos sino en nuestra incapacidad para creer que realmente pueda pasar lo que se dice que va a pasar.

Entonces ¿Todo, aparentemente, sigue igual que ayer? En realidad no. Ayer, como dijimos, se firmó un pacto que renueva las esperanzas de la población mundial. Por primera vez en la historia la mayoría de los países industrializados se comprometieron a estabilizar y reducir sus concentraciones de gases en la atmósfera en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurando que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitiendo que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.

Es necesario esperar que este tratado entre en vigor para que los cambios puedan manifestarse. Al igual que las rocas, el medioambiente esta sufriendo una lenta y constante (tal vez invisible) degradación que genera cambios y afecta a la textura de la realidad en la que estamos inmersos. De todas maneras vale la pena insistir y alentar este tipo de encuentros “pro-ecología”, entre los distintos gobiernos del mundo, que pretenden a esta altura nada más ni nada menos que tratar de ser menos dañinos con el medioambiente.

La ciudad nipona se convirtió en una zona de promesas. Se escucha hablar de cambios, transformación, revolución,  conciencia. Quizás sea en Kyoto, Washington, Copenhague o Lima donde se produzca esa transformación y tal véz este texto sea demasiado optimista, pero por lo que se esta viviendo en el mundo, desde que se firmo el Protocolo de Kyoto, se renuevan las esperanzas de aquellos que seguimos pensando que un mundo mejor es posible.

Crónica

Desde el 7 al 18 de diciembre de 2009 se llevó a cabo en Copenhague, Dinamarca, la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático que prepara los objetivos medioambientales que reemplazarán los del Protocolo de Kyoto.

Aunque el objetivo inicial de la cumbre era conseguir un acuerdo legalmente exigible que se aplique a partir de 2012. Al final sólo se consiguió que Estados Unidos y las economías emergentes ofrecieran un proyecto de reducir las emisiones para que el aumento de la temperatura no sobrepase los 2 °C, pero sin un plan claro sobre cómo llevar a cabo esta meta. Dicha conferencia generó muchas críticas y reacciones de los distintos países participantes, así como desilusión en la comunidad científica y la ONU.

Olegario

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